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Filosofía y educación

Con la reforma de la ley educativa (LOMCE) la filosofía pasaba en las aulas españolas a un segundo plano. De ser una asignatura obligatoria en Bachillerato se convertía en una optativa volviéndose prescindible en la formación académica de los estudiantes. Este fenómeno movilizó – y con razón – a la comunidad educativa. Algunas entidades criticaban que el modelo educativo degeneraba en un modelo acrítico. Por este motivo, cuando en 2018 bajo un nuevo gobierno se prometió que la filosofía regresaría como asignatura obligatoria, parecía que el problema ya se había solucionado cuando no era así. 

La filosofía como única asignatura crítica 

Entender que la filosofía es la única disciplina en la que se puede fomentar y desarrollar el pensamiento crítico es un error. De acuerdo con el profesor de filosofía Sergio De Castro Sánchez, la filosofía no debe ser la única disciplina con capacidad de generar crítica sobre lo que se está trabajando o estudiando porque este hecho, aleja a la filosofía de la oportunidad de buscar verdades, sobre las que no cabe crítica o debate alguno y sitúa a la ciencia, como la única disciplina legitimada para buscar la verdad. Verdad que normalmente suele ser reflejo de los intereses del poder. Los estudiantes filósofos quedarían relegados a la discusión y debate eterno sobre temas contingentes (algo que puede ser o no ser) y los estudiantes científicos estudiarían y trabajarían sobre “las verdades” de los científicos que las prefijaron manteniendo así, el statu quo del poder. 

El problema del sistema educativo 

Cuando un sistema educativo está basado en imitar las condiciones que se dan en una fábrica (horario fijo, sistemas constantes de evaluación, presunción de que todos los niños aprenden al mismo ritmo, obligatoriedad y control de la asistencia, trabajo desmesurado de la memoria etc.) da la sensación de que lo que se busca es formar trabajadores y no estudiantes. Hasta las sirenas que dan paso al recreo suenan como las de las fábricas que dan lugar al almuerzo. En un contexto así es muy difícil que la filosofía pueda desarrollarse y junto con otras disciplinas cautivar, motivar y fomentar en el estudiante el pensamiento crítico. 

La filosofía en Bachillerato (como otras muchas asignaturas) esta encorsetada por la prueba de acceso a la universidad. La asignatura se debe adaptar a un temario cerrado y tiempos limitados para su preparación, que no dan demasiado espacio al debate o a la reflexión de lo que se está estudiando. Es realmente paradójico que asignaturas tan diferentes como matemáticas, biología o filosofía tengan el mismo método de evaluación, que consiste en memorizar y reproducir posteriormente todo en un folio a modo de examen. 

Algunas propuestas educativas alternativas 

Iván Illich, pensador anarquista, inscrito en las corrientes de pensamiento antiindustrial, propone derribar todo el sistema educativo actual y sustituirlo por otro organizado por los individuos. Con este sistema se evita que los estudiantes vayan obligados a los centros de educación y defiende que la mayoría del aprendizaje lo realizamos por nuestra cuenta y entre iguales. Si bien es cierto que este método de enseñanza lo propone como actividad realizable fuera de las instituciones, también reconoce que dentro de los colegios, con profesores que puedan generar condiciones adecuadas, también es posible el aprendizaje. 

Otra propuesta muy interesante la realiza Paulo Freire, educador y filósofo brasileño. Freire considera que la educación tiene tres cualidades fundamentales: ser compartida, creativa y revolucionaria. La educación ha de ser siempre compartida porque al mismo tiempo que se enseña también se aprende, es algo colectivo. También cree que el aprendizaje debe ser algo creativo porque cada uno de nosotros desarrollamos nuestros propios códigos de aprendizaje y eso es algo que creamos al aprender, sin un sistema único de enseñanza. Y por último debe ser revolucionaria porque nos debe impulsar el querer conocer para poder transformar nuestra sociedad a mejor.

Por Adrián Moros (@adrixtercio)

2 Comments on Filosofía y educación

  1. Oscar Quevedo Vera // junio 14, 2019 en 1:36 am // Responder

    El problema del anarquismo es que no tiene norte, si el señor Illich fuera maestro, creo que no pensara igual. En el caso de Freire, va por el mismo lugar. Pregunta: ¿solo se cuenta con dos propuestas? ¿Han leído o escuchado o visto la propuesta educativa de Romano Guardini o de Karol Wojtyla?

    Espero haber colaborado en algo a esta propuesta.

    Saludos.

    • Agradecido por su aportación.

      Tiene que entender que es un artículo y el contenido debe adaptarse a la extensión propia de un articulo. Probablemente si escribiese un ensayo podría citar no solo a los autores que propone, sino a muchos mas y detallando muchas más cuestiones.

      No obstante me parecía interesante citar a esos dos autores porque proponen medidas interesantes desde un enfoque que como sociedad no estamos normalmente acostumbrados a tener presente.

      Saludos

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