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La filosofía latinoamericana, un pensamiento que reivindica su espacio

Muchas veces desde Europa caemos en el error de creer que la filosofía nace y muere en nuestro continente. Creemos realmente que Sócrates fue el primer filósofo, que Kant dejó cerrada la problemática de la moral o que Nietzsche fue el mejor filósofo de la historia. Este eurocentrismo tan marcado a lo largo de nuestra historia se refleja muy bien en nuestras universidades donde lo europeo es la medida de todas las cosas y salvo algunas asignaturas optativas que  intentan rompen un poco este pensamiento endogámico, resulta complicado salir de él.

Este eurocentrismo tan marcado, alimentado en buena medida por nuestros sistemas educativos, nos cierra en muchas ocasiones la posibilidad de ver más allá de nuestra realidad inmediata y nos deja desnudos ante reflexiones que no han tenido cabida en la realidad histórica europea, como por ejemplo hablar de colonialismo desde el punto de vista del colonizado o reflexiones profundas que nos lleven hasta lo elemental, el preguntarnos qué somos como pueblo europeo, o si somos un pueblo.

En este sentido y en otros muchos la filosofía latinoamericana tiene mucho que enseñarnos, y si, se puede hablar de filosofía latinoamericana, porque los distintos países latinoamericanos han compartido entre sí muchos rasgos históricos, culturales y sociales que han ido moldeando y unificando un pensamiento latinoamericano con el paso del tiempo.

La filosofía latinoamericana a diferencia de la europea no tiene una tradición milenaria en la que basarse, empieza desde cero. El hecho de empezar desde cero, te lleva a cuestionarte incluso a ti mismo y al lugar que ocupas tú como filósofo y tu pueblo en conjunto en el contexto internacional.

El pensamiento latinoamericano tiende hacia lo social y lo político, pues es una sociedad que tras la independencia ha tenido que construirse a sí misma y reivindicar su espacio en el mundo. En este sentido, en el S.XX desde México potenciado por la revolución de 1910 se extiende por toda Latinoamérica la necesidad de pensar y construir un “ser” latinoamericano que se caracterizaría por un ser nacionalista, que reivindicaba las tradiciones y la cultura propia de Latinoamérica y anti-imperialista, es decir, que rechazaba cualquier injerencia de potencias extranjeras hacia Latinoamérica. Escritos como los de  La invención de América. Investigación acerca de la estructura histórica del nuevo mundo y del sentido de su devenir del mexicano Edmundo O´Gorman o Filosofía argentina del argentino Alejandro Korn irían en este sentido.

Latinoamérica, junto a otras regiones del mundo tiene sin lugar a duda mucho que enseñarnos a los europeos. Por ejemplo la filosofía asiática, tiene un concepto de la muerte mucho más naturalizado y la entiende como un proceso más de nuestras vidas. Cada cultura vive realidades distintas que le hacen tener su propia perspectiva tanto de la propia vida como de los problemas sociales. Conocerlos o interesarnos al menos por ellos, puede ampliar nuestro conocimiento y ayudarnos a vivir mejor. 

Por Adrián Moros (@adrixtercio)

Adrian Moros
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Estudiante de filosofía y eterno aprendiz de mi mismo. Redactor, escritor, creador y soñador empedernido.

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