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Conocimiento y alma en Platón

Platón tenía una idea del conocimiento muy curiosa y es que para él, el conocimiento no estaba en el mundo físico o dicho de otra forma, en el mundo que podemos tocar, oler o saborear. Él creía que nuestros sentidos nos engañaban y no podíamos confiar en ellos para conocer. Nuestros sentidos al engañarnos, nos podían acercar a un conocimiento muy subjetivo, inmediato y superficial. Por supuesto había cierto interés en el mundo físico porque nos podía ofrecer para algunas cuestiones como la botánica o la zoología interesantes reflexiones, pero no era el camino que debía de seguirse.

Los griegos tenían una concepción muy interesante sobre el alma. Para ellos el alma era lo que te mantenía vivo porque te trasmitía la energía que te impulsaba a vivir. La respiración era la forma que tenía el alma de manifestarse y diferenciaba a los vivos de los muertos. El alma en Platón también era inmortal, el cuerpo podía y de hecho moría pero el alma cuando pasaba eso trascendía del cuerpo y poseía a otro permitiéndole así nacer.

Para Platón el alma aparte de ser inmortal, también guardaba todo el conocimiento dentro de ella, solo que al poseer los cuerpos, olvidaba lo que sabía y debía recordarlo. De hecho el alma estaba obligada a recordar y es por eso que Platón va a defender que para conocer y saber basta con ayudar a nuestra alma a recordar lo que olvidó al entrar en nosotros. Platón habla de la Mayéutica socrática como uno de los ejercicios para conseguirlo. La mayéutica consiste en a través de preguntas clave que el maestro hace al alumno, estas permiten al alma ir recordando poco a poco y hace que el estudiante las vaya respondiendo sin aparentemente necesitar conocer para responder.

El hecho de que las almas entren en los cuerpos humanos es un castigo por no haber conseguido recordar en las vidas anteriores. El alma pertenece a un mundo paralelo y puro llamado mundo de las ideas y su objetivo es volver a él. Para volver a él debe entregarse al conocimiento, esforzarse para conseguir recordar lo que sabe y evitar los excesos representados a través del cuerpo como la lujuria o las drogas. Si el alma dentro del cuerpo se olvida del saber y se entrega a los placeres corporales, cuando ese cuerpo muera pesará demasiado para volver a su mundo y caerá de vuelta poseyendo a otro cuerpo, pero si consigue mantenerse al margen de los placeres terrenales, cuando el cuerpo muera será liviana y podrá volar hasta llegar a su mundo que podría para hacernos una idea representarse como el cielo para los cristianos.

Platón representó la lucha del alma en el cuerpo a través del mito del auriga. El auriga es el conductor de un carro alado tirado por dos caballos y representa a la razón. Uno de los dos caballos representa el deseo, y es el caballo que tiende a encabritarse. El otro caballo es el de la sabiduría y es el tranquilo de los dos. La función del auriga (razón) es controlar y mantener el equilibrio sobre los dos caballos y así evitar la descoordinación que haría caer al alma para poseer otro cuerpo y volver a empezar el proceso.

Por Adrián Moros (@adrixtercio)

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