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La diferencia en la antropología

Se tiende a representar la Ilustración como la corriente de pensamiento del S. XVIII que consiguió encender la bombilla del conocimiento que alejó definitivamente la ignorancia de Europa y la humanidad. Este concepto no es del todo cierto, pues no toda Europa o la humanidad había vivido en la sombra de la ignorancia. Durante muchos siglos atrás en al-Ándalus, territorio que abarcaba Portugal, gran parte de España y una pequeña porción del sur de Francia bajo influencia islámica y que duró gran parte de la Edad Media, florecieron campos del saber tan importantes como la medicina, alquimia o astronomía. También la filosofía se nutrió de este avance con pensadores como el cordobés Averroes, que tomaba influencias no solo griegas, sino que también indias y chinas.

La ilustración no obstante si fue importante en el desarrollo humano. En Europa plantó la semilla que inició a finales de siglo la revolución francesa precipitando así la caída posteriormente de la mayoría de monarquías absolutistas como fichas de dominó. Ya no era posible mantener el dogma de que el poder lo concedía y lo legitimaba Dios. Pero no solo la política cambiaba, La ilustración dio a la ciencia más peso y la puso al servicio del ser humano, se abandonó la idea del saber por el saber. Diderot, intelectual francés del S. XVIII dijo que el conocimiento supone buscar la felicidad y vivir mejor. La ciencia pasó a ser práctica y se recuperaron costumbres científicas como la experimentación como fuente de conocimiento que ya había usado Aristóteles entre otros.

A nivel antropológico, pasamos de explicar al ser humano desde visiones religiosas que provienen del Génesis a puntos de vista que coquetean más con la ciencia o la filosofía. La antropología es la rama de la filosofía que estudia al ser humano, su cultura y lenguaje. Rousseau propuso estudiarlo intentando salir de la perspectiva eurocéntrica. Esto quiere decir, que había que tener en cuenta al resto de la humanidad para conocer qué éramos.

Rousseau, fue un filósofo y naturista francés del S. XVIII que pensó que analizando aquello que nos diferencia como individuos podríamos llegar a saber qué es lo que nos une como especie. Primero debemos conocer lo que nos separa para saber lo que nos une y a través de esto poder saber qué somos. Somos iguales pero tenemos que saber por qué.

La igualdad para Rousseau por tanto tiene componentes morales, porque se compromete con el ser humano y busca romper el eurocentrismo. Tiene en cuenta al resto de la humanidad y busca la crítica y la pluralidad.

Analizar las diferencias fue un concepto muy revolucionario para la época porque tradicionalmente se había buscado la homogeneidad como forma de construir sociedades y este concepto dio la entrada a las sociedades diversas y plurales que hoy conocemos.

Por Adrián Moros (@adrixtercio)

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