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¿Y si te están vigilando?

Imagina que desde que te levantas hasta que te acuestas, tienes la constante sensación de que te están observando, juzgando y analizando. Imagina que crees que hasta tu intimidad más sagrada, aquel espacio al que recurrimos cuando queremos desconectar un rato de las demás personas, ha sido profanada.

Todo esto ocurría en el  panóptico de Bentham, un modelo de cárcel en el que los presos estaban bajo vigilancia perpetuo gracias a un sistema de prisión circular. En el centro del patio interior se erige una garita de vigilancia con cristales tintados, de esta forma, todas las celdas quedaban expuestas a la mirada de los carceleros en todo momento y con el agravante de que los reos no estaban al corriente de lo que ocurría. ¿Cómo os sentiríais vosotr@s si supierais que en cada momento hay alguien que os puede estar vigilando? ¿Cambiaríais vuestro comportamiento por miedo a posibles críticas o reprobaciones?

Foucault, el filósofo y psicólogo francés que estudió el poder y cómo se relaciona con nosotros, analizó cómo esta simple sensación de estar siendo vigilado puede ser suficiente para que el individuo se autocensure y se comporte conforme al poder establecido. Pero ¿Cómo el poder puede conseguir que el individuo cambie su comportamiento solo con la sensación de estar siendo vigilado? Foucault responde que a través del condicionamiento operante.

foucault

El condicionamiento operante busca modificar nuestra conducta por medio de premios y castigos. Si hacemos aquello que socialmente esta aceptado recibimos un premio, ejemplo: aceptación social. En cambio, si nos comportamos de formas que la sociedad censura recibimos un castigo, que puede ser marginación. Esta teoría defiende que el individuo tenderá a buscar la aprobación social y huir de la reprobación a través de su comportamiento.  Un ejemplo muy gráfico de condicionamiento operante podría ser aquel adolescente que no le gusta salir a beber pero que lo hace para ser socialmente aceptado, porque si no lo hace puede sentirse marginado. Cambia su conducta en pro de un premio.

Esto está muy bien pero a mí como lector que no está en la cárcel, ¿cómo me afecta en mi vida la teoría del panóptico? Enseguida vamos con eso, antes añado dos cuestiones más.

Foucault por supuesto condena esta práctica de poder por abusiva y autoritaria. Cuando nos referimos a este autor para hablar de poder tenemos que visualizarlo como algo abstracto que muta, es decir, que es multiforme. La presión social, la jerarquía en la empresa, los monarcas, gobernantes o trasnacionales son formas de poder. El guapo puede ejercer una relación de poder sobre el feo, el maestro sobre el alumno, el extrovertido sobre el introvertido etc. Para Foucault estamos rodeados constantemente de relaciones de poder, incluso nuestro propio miedo puede ejercer poder sobre nosotros aunque, en este caso concreto, sí que nos referimos cuando hablamos de poder al típico que a todos se nos viene a la mente, el poder institucional y jerárquico.

¿Cómo nos afecta esta teoría a nosotros?

Cito tres ejemplos y os invito a encontrar más, hay cientos de casos.

El primero es en las redes sociales. Saber que cualquiera de nuestras publicaciones puede ser objeto de denuncia o de juicio social, nos puede causar que una opinión ácida o chiste  negro que queríamos compartir no lo publiquemos.

El segundo tiene que ver con la empresa. Saber que nuestro ordenador en la empresa puede estar monitorizado disuade a que el empleado pueda incluso en los tiempos de descanso entrar a mirar su correo electrónico personal o redes sociales.

El tercero está relacionado con en el ámbito de la enseñanza. El profesor que teme que en cualquier momento le llegue una inspección le instiga a seguir el temario al pie de la letra aunque pueda disentir de él.

                                                                                             Por Adrián Moros (@adrixtercio)

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