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Cuando la tecnología 3D puede imprimir sueños

Dos profesores y varios alumnos de la Fundación San Valero de Zaragoza y ADAMPI-ARAGÓN se unen para crear un brazo biónico impreso en 3D.

¿Y si pudiera tener un brazo biónico como el de las películas? Hace un año a Nuria Rivas, presidenta de la Asociación de Amputados Iberica (ADAMPI- ARAGÓN) le llegó un deseo de lo más especial. Se trataba de Alberto, un niño zaragozano de 14 años cuya agenesia le supone no tener formado su brazo izquierdo desde el codo.

La agenesia es una malformación congénita que impide el desarrollo natural de algún órgano o miembro, por ejemplo los dedos de las manos o el propio brazo

Como él, miles de personas sufren la falta de un miembro en todo el mundo. Las razones pueden ser por una malformación congénita, hasta un accidente o cáncer y una consecuente amputación, como es el caso de Nuria Rivás. Solo en Aragón, la comunidad donde vive Alberto, hay 1600 afectados por la falta de uno o varios miembros. Para esto hay distintas alternativas, una de ellas y la más habitual es la prótesis. No obstante, también es una de las opciones más caras.  Una prótesis de brazo y antebrazo de silicona funcional podría costar más de 10000 euros, a esto hay que añadir los cambios anuales.

Este hecho se ha convertido en un auténtico problema para aquellas familias con ingresos ajustados. Hay quienes no les queda más opción que continuar sin una prótesis y asumir las dificultades diarias que esto le implicaría. Entonces llegó el boom de las impresoras en 3D y con él una propuesta de lo más esperanzadora: crear prótesis de brazos, manos y pies con esta nueva tecnología. La iniciativa empezó a echar raíces en Estados Unidos con la organización Enabling The Future, quienes diseñaron y pusieron las piezas online a la orden de cualquiera con acceso a una impresora de este tipo. En España tuvo su gran comienzo en Bilbao, el 8 de febrero de 2015 con Enai, el primer niño en recibir un brazo de este tipo en el país. El encargado de semejante honor fue Juan Carlos Lizarbe, profesor de electrónica en el CIFP Don Bosco de Guipúzcoa.

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Unai (izquierda) prueba su brazo con instrucciones de Juan Carlos Lizarbe (derecha).

Juan Carlos Lizarbe forma parte de la red Ikaslabs que reúne a varios centro de toda España, juntos diseñan y crean prótesis a muy bajo coste. Los beneficiados pagan una cuota mínima por los materiales y ellos se encargan del resto.

Poco a poco, distintos Centros de Secundaria empezaron a implementar este tipo de proyectos en las tareas curriculares. Tanto por lo técnico que resulta como por la propia motivación de los alumnos que querían ser parte de este solidario proyecto. La repercusión mediática no se hizo esperar. Gracias a esta, Nuria Rivas propuso a los profesores de electrónica Javier Arnadillo y David Berrueco utilizar sus conocimientos y sus posibilidades para continuar la cadena en Zaragoza. Varios intensos meses después a Alberto se le hacía realidad su sueño.

Este lunes 18, Javier Arnadillo y David Berrueco presentaban en una charla abierta a padres, curiosos y profesionales la mano biónica que crearon para Alberto. El encuentro tuvo lugar en el Centro Cívico Estación Norte Con motivo de la VII Semana Solidaria organizada por  ADAMPI-ARAGÓN. Una oportunidad para expresar dudas y propuestas.

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¿Cómo funciona?

Este brazo recoge como base las utilizadas por la red Ikaslabs, la diferencia es que esta, en vez de tener tecnología de cuerdas, requiere impulsos eléctricos para moverse. Un brazalete ‘MYO gesture’ envía la orden de movimiento al brazo a través de sus ocho sensores activos con bluetooth.  “La idea nos llegó a través de ADAMPI, Nuria Rivas nos trasmitió que ahora con la tecnología 3D podría  ser un buen método para reducir costes y hacer prótesis nuevas”, cuenta Javier Arnadillo.

Este trabajo lo ha revolucionado todo, uno de los aspectos más gratificantes, cuenta David Berrueco, es el valor humano ya que los alumnos se han sensibilizado con este tipo de situaciones. Este brazo es completamente personalizable. El precio ronda los 1200 sin la electrónica aplicada y 1500 euros con ella, mientras que el mismo en el mercado podría alcanzar hasta los 10000 euros, informan los expertos.

“Somos los de fuera los que ponemos más trabas que el propio afectado”

Para Alicia Orce, psicóloga y madre de un niño con agenesis en su mano izquierda, lo primero es el amor y no esconder nada para educar con una buena autoestima. “Conozco casos de niños que los han escondido y lo han tratado como si fuera tabú. Desde que son pequeños ya los niños notan que les falta una mano, que no pueden coger cosas y hay que contárselo con toda naturalidad. El primer proceso lo pasamos los padres al encontrarnos con una situación inesperada tras el parto; durante unos años tenemos que armarnos psicológicamente para poder atender al niño. Luego es él mismo quien conforme crece nota que es distinto a sus hermanos y sus amigos, y eso les puede creer baja autoestima. Pero hay que explicarle que hay cosas que no puede hacer, pero hay otras muchas que sí o bien de manera distinta”. Orce añade que a veces “somos los de fuera los que ponemos más trabas que el propio afectado”. 

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Alicia Orce, psicóloga y fundadora de Yo porteo, tú porteas Zaragoza, junto a su hijo Javier en la presentación del brazo biónico

En cuanto a este brazo electrónico, asume que todavía faltan recursos para hacerlo un poquito más resistente. “Todos los padres queremos que salga algo que se aproxime lo máximo a las manos humanas y el saber que aún faltan muchos pasos nos genera un poco de frustración. Pero tenemos la esperanza que de aquí a varios años esto funcione. Por eso desde el principio hemos apostado por las prótesis para que nuestro hijo se haga a la idea”, concluye.

Sobran ganas, pero se requieren más apoyos

Una de las cuestiones que tanto recalca la presidenta de ADAMPI, Nuria Rivas como los creadores de esta mano, Javier y David, es el hecho de que falta más apoyo para que esta propuesta siga adelante.  Aunque la empresa AITIIP, ORPI, Makeroni Labs y la entidad bancaria Ibercaja han apoyado la causa, aún faltan más respaldo institucional.

Este es el primer año que la Fundación San Valero junto a ADAMPI-ARAGÓN se ponen en marcha con el objetivo de crear prótesis impresas en 3D. La ilusión no sobra, a través de su web, cuentan todos los pasos que han dado para conseguir el brazo biónico. Ahora sus retos están en seguir el trabajo para cubrir las necesidades de los integrantes de ADAMPI y cualquier otro usuario. Alberto es el único beneficiado, pero la intención es que se convierta solo en el primero.

Flor Medina (@Fsilvestre5)

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