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David Fedele: “La gran hipocresía de Europa es que sus fronteras no están ni cerradas ni abiertas”

El pasado mes de marzo, durante una de las actividades por el 22 aniversario de SOS Racismo Aragón, tuvimos el placer de conocer a David Fedele, el director, editor y productor de ‘’The Land Between’’, un largometraje sobre la realidad de las personas que viven en el monte Gurugú, al norte de Marruecos, hasta llegar a Europa.

david FEDELE FOTO ENTREVISTA

David Fedele no se considera el típico cineasta, si algo lo caracteriza hasta ahora es la independencia, el tiempo y el trato con los protagonistas de sus proyectos. Ha pasado largos años viajando alrededor del mundo en busca de saciar su incesante curiosidad, y en esta aventurera determinación se ha topado con historias extraordinarias en las que se abordan temas sobre derechos humanos y problemáticas sociales.

 David Fedele se define como  “un viajero, peregrino, soñador, filósofo a tiempo parcial y buscador incesante de la verdad a tiempo completo”. Su necesidad de ir más allá lo ha sumergido en muchas culturas a lo largo de toda Australia (su país natal), Europa, Oriente Medio, África y Sur América.

Su línea de trabajo se centra en Derechos Humanos, Justicia y problemáticas sociales. En sus últimos proyectos  abordan los residuos electrónicos en Ghana, la tala ilegal en Papúa o la migración subsahariana de África en Marruecos.

“¿Qué pasa cuando no pasa nada?, ¿Qué pasa cuando se van las cámaras y los periodistas?”, Con esta reflexión Fedele decidió crear un largometraje, “The Land Between” y para ello se adentró durante 10 meses en los campamentos que penosamente se levantan en el monte Gurugú, próximo a Ceuta y Melilla.

Justo en ese punto,  el pasado 10 de febrero la policía marroquí irrumpió y desalojó a unas 1.250 personas con destino desconocido, tal y como informó la ONG Gadem. Miles de subsaharianos conviven pese a la ferocidad de clima, la violencia de las mafias y la dureza de las autoridades locales para cumplir su sueño de llegar a Europa.

El documental que ya ha recibido premios en Francia, Italia y Eslovenia, cuenta con reconocimientos como Mejor Película en el Festival de Lampedusa y en el Festival of Migrant Film 2014. Además ha obtenido el galardón al mejor largometraje en el International Evioromental Film.

¿Mantiene el contacto con las personas de su documental?

“Sí, bastante. Estoy en contacto con dos protagonistas de la película. Un hombre, Yacou, y una mujer, Aicha.  Aicha y yo estamos en contacto por Facebook. Mi dificultad es el idioma porque ellos no hablan casi nada de inglés y yo no hablo casi nada de francés, así que la comunicación es difícil. Aicha me escribe en francés en Facebook y yo lo traduzco a inglés para responderle en francés, contactamos cada jueves.”

A Fedele se le iluminan los ojos cuando habla de ellos, fueron 10 meses de producción del documental y muchos días de convivencia en los que vivió con ellos a intemperies y a merced de los cambios climáticos.

“Ella sigue mi trabajo por Facebook y comenta todas las fotos que publico. Y con Jako hablo una vez cada dos semanas. Nos comunicamos en cinco o cuatro estilos de francés que podemos.”

¿Qué tipo de relación mantienes con ellos?

“Yacou es un gran amigo, ahora está en España. Fui dos veces a Almería a visitarlo y en noviembre fui a Barcelona por unos días y vimos la película juntos. Es un muy buen amigo. Me presentó a su madre por Skype y hablé con su esposa.

Fedele agradece de las redes sociales esa posibilidad de mantener la comunicación con las personas que conoce y filma. Cada vez que puede intenta  visitar a Aicha en Marruecos.

Internet ha cambiado las cosas, ya no hay protagonistas invisibles en las películas. Aicha participa activamente en la comercialización y exhibición del documental, lo que es muy interesante. Mucha gente cuando ve “The Land Between” quiere ponerse en contacto con ella y saber cómo está, ayudarla en lo que puedan.”

Yacou, a la izquierda, mira emocionado la película en Melilla.

Yacou, a la izquierda, mira emocionado la película en Melilla.

Se critica mucho el hecho de que algunos cineastas y productores van a la zona donde ocurre un hecho, graban las secuencias que necesitan y luego se van con las imágenes sin contactar más con las personas de las que, de alguna forma, se han lucrado. ¿Qué le parece esta actitud?

“Es asequible hacer películas en periodos cortos de tiempo. Realmente no me considero a mí mismo como un cineasta. En mi caso es diferente, no sentía que había una serie de reglas que tuviera que seguir. Así que pensé en las personas y en lo humano, después tomé todas mis decisiones teniendo en cuenta esto.

Cuando hice mi primera película, mi mayor arrepentimiento fue no haber mostrado el trabajo completo a los protagonistas. Por eso he considerado en mis demás proyectos estar más involucrado después de la grabación y en mantener el contacto.”

¿Cómo se prepara?

“Yo trabajo de una manera muy particular, porque solo estoy yo. No hay grandes productoras o emisiones de televisión. Si yo quiero ver una película necesito hacer algo porque nadie lo va a hacer por mí.

The Land Between ha sido un proyecto independiente en el que Fedele ha tenido el respaldo de la Comisión Española de ayuda al Refugiado (CEAR).

Si haces una película como esta y tienes una fuerte creencia en ella, creo que tienes una gran responsabilidad y obligación con los protagonistas, con el tema y su difusión.

Llevo un año moviendo este proyecto para alcanzar las mayores pantallas posibles. No solo poner la película, sino también tener la posibilidad de discutirla con el público.”

En todas las proyecciones que se realizan (como la del pasado 18 de marzo en la Universidad de Zaragoza por el Día Internacional contra el Racismo), David Fedele intenta estar siempre presente para tener un debate con la audiencia. Sin embargo, difundir el proyecto una vez acabado puede ser muy difícil cuando se trata de un trabajo independiente.

Fedele intercambiando ideas durante la proyección de The Land Between en el salón de actos de la biblioteca María Molines, Zaragoza.

Fedele durante la proyección de The Land Between en el salón de actos de la biblioteca María Molines, Zaragoza.

“A veces es muy agotador y duro, prefiero estar en el bosque en Marruecos filmando la película. Nunca he podido imaginarme trabajando para un periódico o un medio, yendo un día a Marruecos, hacer unas fotos y luego volver, y al siguiente día.

Fedele tiene muy claras las grandes diferencias que separan su trabajo con el de una gran productora de televisión

“La primer diferencia es que no tengo audiencia. Soy consciente de que mi trabajo es para una cantidad reducida de personas. No trabajo para una televisión con dos mil o diez mil personas. No obstante, tengo la esperanza de que con lo que hago puedas profundizar en el tema, acercarte a las personas y a sus historias. Para eso necesitas tiempo y ganarte la confianza, lo que se resume en invertir mucho tiempo.”

Fedele se deja llevar por un recuerdo que le hace sonreír y a la vez reflexionar en la calidad de los trabajos documentales que vemos en televisión.

“Es interesante como la primera vez que fui a grabar a Gurugúru; el primer día que grabé a Yacou, él estaba acostumbrado a ver gente ir e irse. Todavía conservo la primera entrevista que le hice ese día, me contó un montón de mentiras. Se había inventado una historia. Luego me vio volver al día siguiente y al siguiente, yo llevaba mi ordenador y le mostraba lo que estaba haciendo, fue cuando tuvo más confianza y me contó su historia real.

 Al principio me contó mentiras porque hace unos años algunas  personas habían ido por un día o unas horas, grababan, se iban y nuca volvían. Pero él confió en mí y supuso muchas horas ganarme su confianza y conocerles.”

Aicha huyó de Costa de Marfil en 2011 después de que mataran a su marido durante la guerra secuencias de la pelicual

Aicha (a la izquierda) huyó de Costa de Marfil con sus cuatro hijos en 2011 después de que mataran a su marido durante la guerra. Secuencias de la película.

 Uno de los aspectos que más sorprendieron a Fedele durante los diez meses de producción de esta película documental fue ver que a pesar de las paupérrima condiciones, los emigrantes que viven en el bosque de Marruecos mantenían una convivencia lo más digna posible.

“Caminé por el bosque y los vi cuidándose a si mismos, cocinando, aseándose… A pesar de todo, mantienen su dignidad  y viven de la manera más normal que pueden. 

Ellos tienen una fuerte creencia en Dios y esto los hace estar más concentrados. Nunca se rinden, no piensan en volver atrás. Hay personas que llevan tres años viviendo en el bosque”

En muchos casos son las grandes audiencias las que pueden hacer algo, ¿Qué te empuja a seguir documentando historias de esta manera si  sabes que  muy pocas personas van a verlo?

“Cuando empecé a investigar en este tema me di cuenta de que todo lo realmente encontré fue información muy superficial y estereotipada. Como sabes, es un tema muy mediático, así que ves imágenes de gente intentando saltar unas defensas y cuando ves imágenes de gente intentado saltar una defensa, ves imágenes de gente negra intentando saltar una valla, gente negra intentando invadir Europa y también ves imágenes de gente malherida.

No te dicen quienes son esas personas, de dónde son, cuáles son sus sueños, por qué están en el bosque, por qué arriesgan sus vidas. Así que decidí invertir tiempo en ir más allá. Para mí los números no dicen nada.”

Fedele defiende la importancia de su labor ya que “si un millón de personas ve algo y no sienten nada” entonces no es una información efectiva.

“Espero que esto vaya más allá, que emocione a una determinada cantidad de personas y se consiga un cambio. Las personas son mucho más que estadísticas o números. Quizá consiga emocionar a una audiencia, quizá…”

¿A qué conclusiones has llegado?

“Mis tres películas han mirado los Derechos Humanos; hace 4 años cuando estudiaba, creía que si exponía algo eso podía cambiar inmediatamente las cosas y no es así. Pero estoy aprendiendo que sí hay proyectos e ideas que pueden cambiar las cosas y espero que colectivamente se pueda. Los proyectos como estos no cambian el mundo, pero quizá alguien pueda cambiar su idea, su pensamiento o sus sentimientos para hacer algo.

La conclusión es que puedes conseguir cambios concretos, pero necesitas creer en que tu proyecto es interesante y puede cambiar las cosas.”

¿En qué te gustaría enfocarte para tus próximos proyectos?

“Estoy interesado en la relación entre el cineasta, el protagonista, los medios, y la verdad.  Por eso volví a incluir algunas escenas en “The Land Between” donde algunos de los hombres empezaban a hablar sobre mí y a preguntarse si lo que estaba haciendo cambiaría algo.

Lo cierto es que estoy muy interesado en el proceso de realización de un documental y estoy considerando hacer una  película sobre el verdadero proceso de realización. Además,  al final creo que mi madre le encantaría que algún día hiciera una película divertida *risas*. Algún día en mi locura, quizá pruebe a hacer algo de ese tipo. Pero sí, esta (The Land Between) para mí es la película sobre derechos humanos más graciosa que me he visto. Y la haces para que la gente se aligere más, y que sea algo más alegre aunque sea una historia trágica, pero muestra espíritu y dignidad.

¡Y claro! Espero que no se centre solo en lo trágico, sino también en el espíritu de la gente.”

Fedele critica la actitud de Europa ante la situación

Después de haber convivido con muchas personas en los campamentos improvisados de las montañas de marruecos, Fedele critica la alegría que muestra muchos europeos al pasar sus vacaciones en cualquier país del mundo o crear empresas en África, pero no muestran esa misma disposición al contrario.

Cuando estuve en Marruecos vi un artículo que decía que había 20.000 inmigrantes ilegales en Marruecos. Supuse que estaban hablando de los Africanos subsaharianos, pero eran europeos. Hay más europeos ilegales en Marruecos que africanos subsaharianos negros.

Así que tenemos a marruecos que está lleno de españoles, italianos, franceses trabajando y estudiando, pero no es recíproco hacia el otro lado.

La gran hipocresía de Europa es que sus fronteras no están ni cerradas ni abiertas, están cerradas y abiertas a la vez. Para mí esto es muy fuerte, si quieres cerrar las fronteras, ciérralas del todo. No puedes tener las dos cosas, es muy crítico. Creo que esta situación está basada en la percepción del otro, sea por el color de piel, la religión o la cultura, están viendo el infierno de una sociedad multicultural en lugar de ver los beneficios de esta.

Además coincide con muchas organizaciones en que las autoridades europeas son cómplices de la violencia que se ejerce contra los africanos que intentan cruzar la valla. Afirma que Europa paga mucho dinero a las autoridades marroquíes para que controlen las migraciones de la frontera, pero no hacen nada para eliminar las violaciones a los derechos humanos como son las devoluciones en caliente, las palizas de los policías en la frontera o la impunidad de las mafias.

                                                                                                                                        Flor Medina

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