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Gervasio Sánchez: “Una sociedad democrática está formada por personas con espíritu crítico”

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“La guerra es lo que ocurre en las redacciones donde se producen verdaderas tensiones si escribes algo que afecta a unos intereses”

Con más de treinta años en el periodismo, por los ojos de Gervasio Sánchez se han atravesado infinitas historias. Hechos tan desgarradores, que solo el lente de su cámara puede contar. Sin palabras, sin adjetivos. Una sola imagen y ya creemos conocer toda la historia, pero siempre hay mucho más detrás de una imagen, tanto que es necesario un compromiso real entre el periodista de guerra y el rigor para mostrar la verdad con todas sus consecuencias.

Gervasio Sánchez, cordobés de nacimiento e hijo adoptivo” de la ciudad de Zaragoza, ha pasado largos años inmortalizando a través de una cámara el dolor más descarnado producto de la guerra en el mundo. A los 21 años viajó a Turquía durante el golpe de estado  de los 80s, con 22 pisó Israel durante la invasión del Líbano y la matanza de Sabra y Chatila (1982), a los 23 años cubrió la actualidad de Túnez y Argelia y ya con 24 años estaba en Guatemala y El Salvador, el escenario mediático del momento y donde se estaban produciendo los conflictos más importantes de América Latina.

Pero Gervasio Sánchez no ha destacado por los sitios en los que ha estado, ni por los innumerables reconocimientos a su trayectoria profesional. Lo que hace a este fotoperiodista cordobés un referente del periodismo español es su compromiso con la ética profesional reflejado siempre en sus trabajos,  el más destacado: ‘VIDAS MINADAS’ que le llevó a un premio de Derechos Humanos 1997 y embajador de la Paz por la UNESCO en 1998.

– ¿Qué se puede aprender de La guerra?

La guerra es el gran fracaso del ser humano, donde se producen las cosas más absurdas. Quien se implica en una guerra termina pagando las consecuencias durante años. La guerra hay que evitarla siempre porque una vez que  empiezas no sabes ni cuándo acaba, ni cuáles serán sus consecuencias.

 -¿Imaginó que informaría en medio de un conflicto armado?

Yo tenía claro que quería ser un periodista de conflictos. Desde aquí se puede ver la guerra como algo muy mitificado, muy excitante… aventura.  no. la guerra no tiene nada de excitante, ni de aventura.  Hay que tener mucho cuidado,  un error te puede costar caro y lo que vas a retratar lo vas a documental y lo vas a narrar. Es muy duro. Tuve  la suerte de conocer a buenos fotógrafos y periodistas y ahí me di cuenta de que tenía que encontrar razones de peso para estar allí.

 – ¿Cuál es su mayor razón de peso?

Ir a la guerra porque hay que cubrir lugares oscuros y olvidados que si no se cubren son mucho más  olvidados, y en el que ocurren cosas mucho más desagradable que en otros conflictos donde sí hay periodistas. Lo que quería conseguir en esta profesión no solamente lo he conseguido, sino que lo he conseguido con creces. Pero claro, esto con muchas dificultades, trabajando mucho y diciendo muchas veces ‘no’ a situaciones que eran buenas para mí.

– ¿Diciendo no?

Decir: no  quiero un puesto laboral en el que tenga que hacer cosas que están en contra de mis principios o en contra de los principios del periodismo. No a las entrevistas pactadas. No a la autocensura y censura. No a alabar   a los amigos cercanos a mis medios y criticar a los no cercanos. Siempre he creído que el periodismo es tan importante para la sociedad como la sanidad o la educación. Una sociedad sin buen periodismo está lamentablemente condenada al fracaso y a la manipulación.  Y los periodistas deben ser los vigilantes del poder, no los amigos del poder. Las cosas están muy mal, pero hay unos principios que no se deben pisotear en ningún momento.

 – ¿Ha tenido que renunciar a algo importante para ser fiel a su consciencia?

No, soy bastante selectivo. Tengo la suerte de trabajar en zonas de conflicto, alejado de las redacciones. Es más difícil que te controlen cuando estas lejos.  Siempre he trabajado en esta especialidad de periodismo donde es más difícil que te controlen. Al estar lejos tiene más libertad. Un periodista local lo tiene mucho más difícil. Por eso,  para mí, la guerra verdaderamente no es lo que ocurre por ahí en zonas de conflicto. La guerra es lo que ocurre en las redacciones donde se producen las verdaderas tensiones si escribes algo que afecta a unos intereses. Me gustaría que funcionase el mundo  de otra forma, pero es así.

– ¿Qué más dificultades añade al periodismo de hoy?

Se ha perdido parte de la esencia del periodismo. Hay muchas facultades de comunicación y  periodismo  y gravemente con el periodismo y la comunicación mezclados. No es lo mismo hacer periodismo para trabajar en un medio de comunicación, que trabajar en un gabinete de prensa.

El periodista debe vigilar al gabinete de prensa y el gabinete de prensa debe engañar al periodista ¿Cómo puedes estar hoy haciendo periodismo y después estar trabajando en un  gabinete de prensa para un banco?

Hoy en día han nacido muchas facultades de periodismo en toda España que permite que jóvenes estudien cerca de casa, y me parece bien, pero mucha gente entra a periodismo porque no encuentra otra facultad, porque no tenía otra opción o porque le  atrae el mundo de la TV. Al hacer tantas facultades de periodismo están engañando a la gente, porque miles de personas saldrán a las calles y se quedarán sin trabajo.

 – ¿Estamos en una sociedad de información o de entretenimiento?

Una de las razones por la que los medios de comunicación han hecho lo que han querido y han engañado descaradamente es que los oyentes, lectores y espectadores son muy pasivos. No leen en profundidad, no se informan bien. Deberías enfadarte cuando ves que tu medio favorito no toca un tema importante, escribir una carta de protesta, reunirte con un grupo para protestar…

Una sociedad democrática está formada por personas con espíritu crítico Las redes tienen que servir para convertirte en un ciudadano mejor informado, no para mandarme mensajitos a cada momento. Se utiliza mucho las nuevas tecnologías, no para adquirir nuevos conocimiento, sino para perder buenos hábitos. Para ser buen periodista hay que ser muy crítico y autocrítico. No creértelo todo, buscar muchos puntos de vistas, no creer que un periódico sea mejor que otro. Es un error leer solo un medio de comunicación, hay que contrastar la información. Hay que saber qué interese hay en cada historia.

– ¿Cómo se consigue la objetividad en el fotoperiodismo?

Si fuera decano de una facultad de Periodismo prohibiría hablar sobre objetividad. La objetividad no existe, es una mentira que nos enseñan en las primeras clases universitarias, pero no tiene que ver nada con la realidad, ¿Cómo se puede pedir objetividad a un periodista que está en Siria, cuando su medio de comunicación tiene unas relaciones impúdicas, obscenas, vergonzosas con poderes económicos y políticos? Los medios de comunicación Son empresas que tienen intereses en el cine o en la literatura. Hay que enseñar a los periodistas a tener mentalidad independiente. Se debería enseñar a decir no a la censura o amenazas.

Más importante que la objetividad es la rigurosidad, no dejarte embaucar, no dejarte engañar. A veces decir ‘no’ significa abandonar un puesto laboral suculento por seguir siendo una persona digna de esta profesión

 – ¿Qué tan  fácil es dejarse embaucar?

Es muy fácil dejarse embaucar y es muy fácil aceptar que te están engañando cuando no quieres perder tu empleo. Si quieres ser periodista tienes que serlo con todas las consecuencias.

 – ¿Alguna vez ha perdido la ilusión por el periodismo? 

Casi todos los días me siento decepcionado, pero no por lo que yo hago, sino por el comportamiento que veo a mi alrededor. Salgo cabreado cuando leo en un periódico una entrevista pactada, un publirreportaje. Me siento indignado que medios en los que yo he confiado, y donde yo he crecido, pisoteen los valores del periodismo. Pero yo siempre sigo batallando y me sigue apasionando esta profesión.

– ¿Que exhorta a los futuros periodistas?

Esto no es una profesión a gusto, es un oficio repleto de inconvenientes y carreteras secundarias. A veces hay que ir por carreteras secundarias  para que no te atropellen. Hay que estar preparado y hay que tener capacidad de aguante  y mente de guerrero.  Además es una carrera que no tiene horario. Pero esto es parte del compromiso.

Yo amo esta profesión. Creo que el público quiere buen periodismo, no quiere basura. Pero hay que intentar por todos los medios luchar para dar periodismo de calidad.

                                                                                                                            Flor Medina (@Fsilvestre5)

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